lunes, 20 de abril de 2015

Luces

Momentos, pasajes, o aspectos que han merecido la pena de la Semana Santa de 2015.


-El tiempo ha sido uno de los mejores puntos de la Semana Santa pasada. Quizás, algunos momentos de gran calor, pero estoy seguro de si alguien se acerca a un nazareno, y le pregunta si prefiere salir bajo el antifaz con la calor, o quedarse en casa por la lluvia, la respuesta será la evidente.

-Aunque no me guste inicialmente, la supresión de los faroles en el misterio de la Misión, se realiza por un aspecto práctico, y es que el paso no estaba iluminado. Ahora han subsanado el error, con unos candelabros que no rompen la estética del paso. Las cosas y los cambios mantienen el estilo de Hermandad, que ojalá, no cambie nunca.

-El cambio en mi itinerario de éste año me ha permitido ver a la Hermandad de Pino Montano desde una óptica y un ambiente muchísimo mejor que los años anteriores, donde la acompañaba en la entrada. La Hermandad por la tarde gana enteros, rodeada de su barrio y de su ambiente, lejos del ambiente que se respira en la entrada, donde la gente va a fumar pipas de la paz y a tomar agüitas con misterio, y ya que pasan por allí, a ver pasos.

-El liceo de Moguer es ya un actor consolidado del Domingo de Ramos y tras el Palio de los Dolores y Misericordia. Calidad en la música y en el atuendo de la banda. Por cierto, la Virgen iba bellísima éste año.

-Acompañamientos musicales como Tejera, la Centuria Macarena, o el Arahal son sinónimos de calidad y clasicismo. Algo que falta en la Semana Santa actual.

-Hay hermandades que son un manual viviente y en directo de como debe transcurrir y discurrir una cofradía en la calle. Santa Cruz, Santa Marta, Los Servitas o la Amargura son ejemplos de ello.

-Existe la idea de intentar dotar a los palios del movimiento que por sus características deben tener. Algo que se perdió, nadie sabe por qué, aunque todos sepamos quienes son los artífices, y que se quiere recuperar. Y éso me gusta. El ejemplo vivo de ello y que siempre se ha mantenido es el Palio del Mayor Dolor y Traspaso. Movimiento puro.

-Si existen hermandades casi perfectas, también existen jornadas casi perfectas. A día de hoy, el Jueves Santo es por encima de los demás días, el día más completo y más lleno de calidad. Por ello no entiendo las ganas de acortarlo por delante (con los Oficios) y por detrás (con la Madrugá).

-Ver al Cristo del Buen Fin, a la vuelta en la Plaza de San Antonio, ha sido un regalo que no olvidaré en mucho tiempo.

-Me gusta muchísimo el oasis que supone el Palio del Sol, dentro de su propia Hermandad. La Hermandad se quiere revestir de años y de ranciedad, que no le viene bien. Busca un estilo en conjunto, pero en lo único que han acertado, y que siguen acertando es en Palio, al completo.

-Me gustan las personas que no dejan de contar el número de ciriales que acompañan al Misterio de la Mortaja. "Dieciocho... son dieciocho", "dieciséis, diecisiete, y dieciocho"...

-El paso de Palio de la Virgen de las Lágrimas, así como ella misma. Es la gloria del Jueves, por encima de todo lo demás.

-El misterio de San Roque, sea donde sea. De día o de noche.

-Los primitivos nazarenos de Sevilla, que siguen dando ejemplo y son garantes y guardianes del respeto que supone vestir el hábito de nazareno.

-La manera en que José Manuel Lozano nos ha llevado a todos a los años ochenta a disfrutar de la imagen de la Esperanza Macarena. Vestida de manera sutil y magistral, con un tocado más abierto y dejando ver parte del pelo.

-El premio Demófilo merecido a Salazar y Bajuelo, y a los Villanueva. Merecidos.

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