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Mostrando entradas de abril, 2015

Luces

Momentos, pasajes, o aspectos que han merecido la pena de la Semana Santa de 2015.


-El tiempo ha sido uno de los mejores puntos de la Semana Santa pasada. Quizás, algunos momentos de gran calor, pero estoy seguro de si alguien se acerca a un nazareno, y le pregunta si prefiere salir bajo el antifaz con la calor, o quedarse en casa por la lluvia, la respuesta será la evidente.

-Aunque no me guste inicialmente, la supresión de los faroles en el misterio de la Misión, se realiza por un aspecto práctico, y es que el paso no estaba iluminado. Ahora han subsanado el error, con unos candelabros que no rompen la estética del paso. Las cosas y los cambios mantienen el estilo de Hermandad, que ojalá, no cambie nunca.

-El cambio en mi itinerario de éste año me ha permitido ver a la Hermandad de Pino Montano desde una óptica y un ambiente muchísimo mejor que los años anteriores, donde la acompañaba en la entrada. La Hermandad por la tarde gana enteros, rodeada de su barrio y de su ambiente, lejos…

El Leviatán

Ya sea recordando al legendario monstruo del Antiguo Testamento, o relatando acerca de la teoría de Hobbes, he acudido a éste título para describir y ponerle un término descriptivo a lo que se ha convertido la Semana Santa.

Parece que hablamos de Dios, pero Dios se fue. Todo ha cambiado. Le damos importancia a unas cosas que ya no la revisten. En cambio, lo que es verdaderamente importante, ya no lo reconocemos.

Sevilla se convierte en el centro del mundo (desde el punto de vista más humilde que se puede considerar) y se cubre de belleza absoluta para recibir al Padre. Pero la fiesta ha superado a la conmemoración, y la vanidad ha vencido a la fe.

Se habla de impacto económico como si fuera relevante. Se habla de la sociedad y de su educación. Se hablan de los problemas que concurren a la decadencia. Cuanto más decadente y mísera, más grande es el monstruo.

Un monstruo que se alimenta día a día de información, de una cuaresma que nunca acaba, y de cuchicheos y trapos sucios. Un monstr…