miércoles, 23 de abril de 2014

Adiós, sin hola...

Siempre es la misma cantinela. Siempre el mismo resultado. Siempre...

Cuando pienso en que éste amor no me conviene, (en ocasiones lo pienso) recuerdo mis tardes de paseo a tu lado. Tu olor. Tu tacto. Tu sabor... Y se me cura.

La amargura de tu partida solamente se olvida cuando se avecina tu llegada. Y para éso, queda mucho. Siempre ha quedado mucho.

Cuando vienes, es sin avisar... Y mi sonrisa dura lo que los latidos de mi corazón, una semana.

Volverás en la juventud plena de otra primavera. Y yo volveré a amarte. A sentirme joven en tí, a pesar que mis ojos vayan perdiendo el brillo conforme avanza mi edad. Aunque el amor puro no sepa de edad.

Lo importante es lo que te quiero. Y la certeza que volverás.

Incondicional. Contigo. Siempre.

Hasta luego.

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