martes, 10 de julio de 2012

Todo cabe en la Esperanza...


Sobre ésta que aquí veis... Gracil como un vuelo alto, como una puesta de sol por el Aljarafe, como el movimiento de las olas contra el puerto de Triana... Se duerme un sueño.

Un sueño de prosperidad, de bienaventuranzas, un sueño que es sueño en sí mismo...

Dentro de la Esperanza, y sin dar ejemplo se reunieron tres familias... Una montesca, una campuzana y otra capuleta... Digamos así...

Tres familias rotas por el amor, cegadas por el amor y corruptas por el amor... Por el amor a ésta mano que sujeta un paño de lágrimas...

Pues todo cabe en la Esperanza. En las lágrimas de la tez canela, se reflejan los actos de la impureza de éstas tres familias, que concurrían a una afrenta, en búsqueda de una vara dorada... Un cetro dorado que ponga rumbo a los designios venideros... Un viento a favor, que ni es a favor, ni es en contra...

En una afrenta donde unos ganan y otros pierden no queda la Esperanza. Queda el revanchismo, y la venganza.

Sólo en mí... queda la "Esperanza" (tantas veces redundada en ésta epístola) de que ése navío... Deje atrás tanto peso, y pase de convertirse en un pecio, a convertirse en el Buque insignia de ésa Triana... Que sigue Esperando a la Esperanza...

Foto: Daniel Villalba

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