domingo, 12 de junio de 2011

Violinista de Sierpes...

He tardado mucho en dedicarle una epístola a alguien que no conozco pero que admiro. No sé de su talante, de su cortesía, de su educación... Pero sé de sus acordes y de su imagen... Sé de su obra y de los momentos que regala...

No he encontrado una foto... Pero no hace falta...

Junto con los relojes de Longines, los recuerdos del antiguo teatro Imperial, con el Azulejo de los Deportes Zulategui, o con la Cárcel Real...

Allí está ya él... Forma parte de la calle perfecta de Sevilla...

Sus acordes de Violín imaginan paraísos de prosa y poesía... La imagen de Sierpes con los ojos cerrados y su sonido al oído es la perfección... Ya no quedan terratenientes sentados tras gruesos cristales leyendo periódicos en el Labradores o en el Mercantil... Ya no es librería Beta, o tampoco se distinguen tiendas de Souvenir o el "Va por tí Montoya"...

A través de sus sonidos de violín... Todos volvemos a vestir Golas, y Jubones... Nos trasladamos a la Sierpes de la Leyenda... Y suspiramos por la escritura cervantina en la cárcel Real...

Ya forma parte de la calle... Él tras sus gafas redondas y rizos excéntricos... Y sus acordes de Violín en las noches de Sevilla...

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