martes, 26 de abril de 2011

Semana Santa...

"Buenas tardes, por decir algo"...

Creo que ha sido la frase más nombrada en toda la Semana grande (le pese a quien le pese allá por las alturas)...

Intentar describir lo indescriptible es lo que me propongo dando un repaso más rápido y enjuto que otra cosa por la Semana que he vivido...

Como cada Domingo de Ramos, lo primero (que ya es costumbre) que hice, fue levantarme y antes que saludar a mis padres, irme derechito a la ventana, y observar lo que venía por allí... De momento tranquilidad pensé... Ducha, un poquito de maqueo, y traje de chaqueta... A la calle a vivir el Domingo más grande de Sevilla y del año...

Muchísima gente a la calle, pocos bien vestidos, pero muchísima gente a la calle. Creo que la más guapa del Domingo de Ramos la disfruté durante todo el día, porque era mi acompañante... Guapísima, si hacía sol creo que era para verla a ella, y para brindarnos un Domingo de Palmas, sinceramente, Magnífico...

El lunes, repetí el proceso inicial con más miedo... Por dos motivos. Primero porque era uno de mis días grandes... Con la túnica colgada en el cuarto. Y Segundo porque las previsiones no eran buenas...

Me intenté despejar un poco, y me fui con mi amigo peludo (mi campeón) a la calle... Mientras que olisqueaba la base de un naranjo, pasó una pareja por mi lado diciendo " El polígono no sale"... Y mirando las nubes "panza de burra" que se sostenían sobre mi cabeza lo único que pensé fue en un "OJÚ" muy sentido, acompañado de unas orejas "picúas" hasta que llegué a mi casa...

No comí, no bebí... nada... Solo esperando a ver que pasaba en el Tiro, puesto que muchos amigos dependen de las Mercedes de Santa Genoveva...

Cuando dijeron que salían, me fui derechito al cuarto y empecé a vestirme... Túnica, abacá... Capirote en el antifaz... Y a la calle... ¿Próxima Parada? San Gonzalo...

Solo puedo decir que todo salió muchísimo mejor de lo que esperaba. No hubo reuniones de urgencia, ni corrillos ni malos pensamientos... Reparto de ceras, y orden al Diputado Mayor de Gobierno para organizar la Cofradía y ponerla en la calle antehora...

A la voz de "Cubrirse"... Perdí la noción del tiempo y me dispuse a realizar la Estación de Penitencia en la que más he disfrutado (en 22 años)... Salud, todo un Poder Soberano...

El Martes fue otro cantar... Todo se puso en contra a primeras de cambio... y sentado en las Setas, donde puse el centro de mando, veíamos como iban cayendo una tras otra, y tras otra hasta que solo quedó la Esperanza de ver al Dulce Nombre...

Conde de Barajas, "que me gusta ésa Cruz de Guía"... Y sólo me dió tiempo para creer que pararía de llover cuando se volvió la Cofradía... Tocado...

Miércoles Grande... me dispuse a aprovechar el Miércoles como fuera, porque los pronósticos no cambiaban y podía ser una Semana Santa nefasta... algo, que dicho sea de paso me negué a creer...

Fueron de las cosas más bonitas, el ver San Bernardo por su barrio, y al Buen Fin en San Vicente...

Un pleno que fue magnífico...

El Jueves estaba muerto a las 19h... Así que fui a buscar a la Legión de Armaos... y fueron los únicos que me arrancaron una sonrisa, y que me dejaron un poco de Esperanza para la noche... Como si el vuelo de las plumas, disiparan las nubes amenazantes que se cernían sobre la ciudad... de la Esperanza...

Madrugá. 0 horas del Viernes Santo. La Macarena no sale. 0.30 El Silencio y el Gran Poder no realizan Estación de Penitencia...

Y lo peor vino a las 2.30 sentados en la Magdalena. Auricular en el oído... y cuando la Esperanza de Triana se disponía a reunir, luz en el cielo, relámpago y una mojá, un chaparrón de éstos que no han caído en todo el invierno y se junta para caer ahora...

Viendo como se esfumaba todo... Ni la Esperanza, ni los Gitanos, y aun viendo venir a los Nazarenos del Calvario mojándose por las calles, fui capaz de comprender lo que era una Madrugá vacía...

Lo único que se llenó fue San Lorenzo para ver al Señor... Creo que lo único que pensé cuando ví su paso en la Basílica, y a nazarenos destapados sentados aún en los bancos, fue en pedirle explicaciones de porqué su Gran Poder nos había condenado de ésa manera... Cuando salí de la Basílica... ya no llovía... Supongo que el altísimo, y su Gran Poder tienen los motivos para dejar ésta Semana Santa huérfana de padre... y de Madre...

El Viernes fue un día malísimo... y de los peores que recuerdo en mi vida...No dejó de llover y no dió oportunidad a nada... Fui en busca del Convento de la Paz a escuchar los oficios, mientras me vestía una dalmática que mitad sí, mitad no, sabía que podía usarla ésa fría noche...

En la Sacristía, sonaba una radio mientras que todos los acólitos nos vestíamos... y allí nos enteramos que ni la Soledad ni San Isidoro salían a la calle... Sólo quedaba MontSerrat, y nosotros...

Llegó al ambón nuestro hermano Mayor, y con la entereza y claridad que jamás podré agradecerle, se dirigió a nosotros diciendo que los partes meteorológicos no daban seguridad ninguna, los chubascos se sucederían antes o después, y lo condescendiente por dichas situaciones era que no se iba a celebrar la Estación de Penitencia...

Volví a la Sacristía, donde me desvestí antes de lo previsto. Y volví afuera a rezar por nuestros hermanos de la Mortaja, que ya gozan de la Piedad de María Santísima allá en el cielo. Cuando terminamos, lo que me clavó el puñal de la realidad en el alma, era que estaba con las espaldas apoyado en el paso de misterio, y en el altar mayor comenzaron a cantar los niños de la Escolanía de Mª Auxiliadora... Y para mi reacción el paso... no se movía...

Fue ahí cuando pude comprender lo que pasaba, y entonces fue cuando lloré como uno de mis hermanos pequeños vestidos con capa negra... Que hacía poco jugaba con ella, y hablaba con más hermanitos... Es lo justo... No salir...

Es el primer Viernes Santo que voy a ver la O a Triana... y puedo decir, que verlos tanto al Nazareno como a la Expectación, fue lo que me calmó el dolor que paseaba a sus anchas aquella tarde por mis entrañas...

El Sábado... fue algo así como el Martes. Pero con un final más feliz... Hoy era el día que iba a destinar solo y exclusivamente a ver a los Servitas... y como se suele decir... La primera en la frente... A pesar de que el Sol ya buscaba la Carrera Oficial, los Siervos de María adoptaron una decisión que sinceramente me enorgullece y lo único que hace es aumentar el amor y la veneración que siento por ésta Hermandad...

Y donde digo digo, digo Diego... "La Trinidad sale... organizad los tramos, y aunque el riesgo de lluvia es mínimo, partimos hacia la Catedral con cautela"... Ésto demuestra como los partes meteorológicos son variables para una hermandad y para otra... Y lo verdadero aquí, es que lo único variable es su interpretación...

Me fui al "Trini" (bar de las cercanías de la Basílica), y allí me reuní con mi familia consorte... Todos ellos muy de la Trinidad... Y solo dió tiempo a que saliera Dios padre en el Decreto, para que terminara de romperse las ilusiones... Chaparrón... Vuelta pa'dentro y el Sol a la Catedral...

Y yo a casita a dormir... Porque ésta Semana Santa, no he dejado de preguntarme "¿qué se hace un día de Semana Santa... que no hay pasos en la calle?"

Por la tarde, la fea tarde... Volví a conectarme a la radio, fiel compañera y me contó que el Sol volvía al Plantinar... así que vamos que nos vamos...

Fue allí, en la Pasarela de las Estaciones, al lado del Prado de San Sebastián... donde me despedí (sin saberlo) de la Semana Santa más triste, y más negra de mi historia Cofrade...

Magnífica compostura la de la Hermandad a su vuelta... Ésto sí que es una Hermandad de Penitencia bien hecha... Y no una que yo me sé...

Y cuando tomaba rumbo a Santa Marina con la seguridad de verlo Resucitar entre los muertos... me llama mi jefe, y que entro a las 7.30 a trabajar... Por lo que en ésa funesta llamada, se terminó mi Semana Santa...

Una Semana Santa, que ya he entrado a valorar... en la anterior entrada...

Así que sólo quedan 341 días para volver a la Semana Santa... habrán pasado 2 años desde la anterior..., porque a pesar de haber podido cumplir con mi estación de Penitencia, no he podido decir, que ésto haya sido una Semana Santa...

De hecho, todavía la sigo esperando... Y todavía sigo esperando a que llegue...

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