Ir al contenido principal

Un zarpazo

Hay veces en que los tiempos de la vida varían. Días en los que la lentitud, pasmosa y densa hace que los segundos lleven un ritmo cadente, cual nazareno "entraíto" en carnes de la Amargura.

Otros días en los que la sonrisa, provee al segundero de una ligereza y una soltura que producen, a la larga, un sentimiento de regusto y de inconformismo. ¿Por qué los buenos momentos pasarán tan rápido?

Ayer fue un día en el que no supe manejar el tiempo. En el que no supe otorgar un sentido. En el que vi, como la vida da zarpazos a diestro y siniestro, y como hay veces en las que siniestramente la vida se cierne y nos vence diestramente.

Siempre he sido una persona muy crítica con mi hermano. Intentando que siempre sea mejor, más cuerdo, quizás con una responsabilidad más  distinta a la que yo considero. Siempre lo he tenido en cuenta. Siempre lo he valorado con una rigidez menos benévola que a otras personas.

Mi hermano es una persona que es voluble como el viento, o como las nubes. Es distinto a los demás. Y ayer fue un día en el que todo ésto que estoy contando se disipó.

Ayer ví como en un zarpazo siniestro de la vida, el capítulo de la travesura de los zumos y las leches, podía haber dejado de ser una vivencia entre hermanos, para ser un recuerdo de mi hermano. Ayer aprendí que no existe nada tan doloroso como lo que reflejaba el rostro de mi madre. Y ayer, mi padre me enseñó que hasta en los peores momentos no hay que dejarse ir. Hay que tener temple, y hay que tener entereza.

Ayer, el zarpazo siniestro de la vida, solamente rozó a mi familia. De refilón. Gráficamente (y sin que me guste) usando un símil taurino es como cuando el pitón pasa y casi presiona la carne del muslo del torero, y  el toro nota las pulsaciones del hombre, y el hombre nota las ganas del toro.

Yo no me hubiera recuperado nunca de ésa cornada. Seguiría vivo pero con una pierna menos. A mis padres, sin embargo, ésa cornada se los habría llevado "palante".

Qué suerte tenemos de tenerte entre nosotros. El zarpazo, cicatriza. A tí en el rostro. A Mamá y a Papá en el alma. Y a mí en el corazón.


Te quiero hermano. Seguimos adelante, juntos.


Comentarios

Entradas populares de este blog

Londres

Centenario

Entre el 12 y el 14 de Enero de 1918, se celebró en Ronda la primera Asamblea Regionalista de Andalucía. En ella se estableció como Ley fundamental la Constitución de Antequera de 1883 y se establecieron los símbolos de la nación andaluza como son su escudo y su bandera. Símbolos que siguen vigentes... Somos una nación sin tierra. Y una nación sin "matria". Se cumple el primer siglo de nuestra bandera. De nuestro escudo... de nuestra identidad como parte del mundo. Esto que lees no va a aparecer en ningún medio salvo en aquellos lo suficientemente frikis o raros como yo. Creía conveniente que lo supieras, por eso te lo traigo. Andalucía es algo más que el pan con aceite y azúcar. Algo más que aprendernos el himno con la flauta. Más que la playa para los ricos y más que el sol en el lomo para los pobres. Puede que un día seamos "Hombres de Luz". Seguimos. Feliz centenario de nuestra bandera y nuestro e...

Dos años de Viernes Santo...

Cuando era un infante (que no de España), los Viernes Santos eran bastante parecidos. Tardes moradas, de frío y siempre de un sabor añejo... Cosa que por entonces no sabía lo que significaba. A las 20h en el Triunfo... Carretería, Soledad, Cachorro, y a las 22h para la cuesta de San Gregorio, en la puerta de las Lapas. Allí esperábamos a La O. El Nazareno bajaba imponente la cuesta, con el paso tan leve que tiene, haciendo volar su túnica lisa de siempre. La Expectación volvía Miguel de Mañara y la Contratación era una plaza de Luz. Bajaba con música propia además del acompañamiento del Carmen de Salteras, puesto que esas caídas con flecos de "Bellota" eran la mejor música que un costalero. De allí, a la cuesta del Rosario. Donde todo se volvía de Silencio. Solo roto por los palermos de San Isidoro. ¡Que Hermandad! Desde principio a fin. La mires por donde la mires. Aires de otros tiempos encerrados en una burbuja que se torna en sueño atemporal. Después... el silencio ...