Ir al contenido principal

Hispanidad...

¿Se puede celebrar la Hispanidad? ¿Orgulloso de ser Español?

No entiendo éso. Tampoco lo comparto.

Bajo mi punto de vista, no se puede celebrar nada, debido a la situación que arrastramos. Es indigno. Es lacerante. Con 6 millones de parados, y no contento con ello, a medio millón de ellos se les acusa de cobrar en "B". Son capaces de detectar que quinientas mil personas cobran en "B" pero no son capaces de asumir que la cúpula del partido gobernante, también lo hace.

Carácter Español.

Disimular y acercar la vista a Gibraltar. Donde no ha habido problemas desde hace años y ahora los hay. Porque los Españoles son incapaces de progresar en su orgullo patrio, si no hay posesiones o no se ganan posesiones además de las que se poseen. Gibraltar será lo que ellos quieran ser. Por mucho que le pese al Ministerio de Asuntos Exteriores.

Carácter Español.


Cataluña. La inconstitucionalidad de la Consulta Nacionalista. Para éste caso si acudimos a la carta magna, para apoyarnos en ella y para que nos ampare en nuestro auxilio. España es una y dentro de ésa una, no existe nada más allá que España. Para todo lo demás, podemos cambiar la Constitución, incluso para los Bancos.

Carácter Español.

Que tengan que ser jueces de Argentina, los que tengan que venir a investigar lo ocurrido con tantos miles de Españoles que están enterrados en fosas comunes... Sin nombre, sin lápida y sin decencia. Heridas sin cerrar. Y se siguen ondeando banderas y vendiendo artículos de simbología Franquista. Es hiriente. La imposición de una reconciliación efímera, que olvida los muertos de la represión y jalea a los vivos del fascismo.

Carácter Español.

Conmemorar el 12 de Octubre. Como día de la Hispanidad. Hispanidad que llegó a América para imponer una cultura, para imponer una religión, para imponer unos reyes y para maltratar.

Yo no celebro la conmemoración de un genocidio, o de la imposición cultural. Ninguna raza prevalece sobre otras.
Un país de pobres, un país de ladrones de corbata y un país que se gasta dinero en desfiles militares y en enaltecimientos a la bandera y que olvida a lo verdaderamente importante, el pueblo. 

Comentarios

Entradas populares de este blog

El Árbol de los Amigos...

La vida es como un río... quizás eso lo dé por hecho todo el mundo... quizás sea yo el extraño o el raro que la vea como un parque, un parque frondoso y lleno de árboles en el que un árbol trata de cada cosa, y otro de otra muy distinta... Hoy me he fijado en el árbol de los amigos, y he recapacitado sobre éste árbol, que siendo uno de los más grandes de mi parque, tiene muchas hojas de un color y otras de otro. Yo soy el tronco (sin afán de protagonismo), y hay diversas formas de ser amigo. Hay amigos que los llevas tan pegado al corazón, que forman una parte indisoluble de ti... Son unas ramas que salen del tronco, que ayudan a sostener la copa, cuando se acercan los días de viento, o las grandes lluvias. Son poco más que los dedos de mi mano, pero si ellos no estuvieran, éste tronco que les habla, sería más bien un hierbajo... Hay, otros amigos que salen de éstas ramas, son las ramitas, a los que quizás no veo en meses o en años, pero que siempre están ahí, y con 5 minutos...

Londres

Dos años de Viernes Santo...

Cuando era un infante (que no de España), los Viernes Santos eran bastante parecidos. Tardes moradas, de frío y siempre de un sabor añejo... Cosa que por entonces no sabía lo que significaba. A las 20h en el Triunfo... Carretería, Soledad, Cachorro, y a las 22h para la cuesta de San Gregorio, en la puerta de las Lapas. Allí esperábamos a La O. El Nazareno bajaba imponente la cuesta, con el paso tan leve que tiene, haciendo volar su túnica lisa de siempre. La Expectación volvía Miguel de Mañara y la Contratación era una plaza de Luz. Bajaba con música propia además del acompañamiento del Carmen de Salteras, puesto que esas caídas con flecos de "Bellota" eran la mejor música que un costalero. De allí, a la cuesta del Rosario. Donde todo se volvía de Silencio. Solo roto por los palermos de San Isidoro. ¡Que Hermandad! Desde principio a fin. La mires por donde la mires. Aires de otros tiempos encerrados en una burbuja que se torna en sueño atemporal. Después... el silencio ...