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Un sitio...

Las colas eran largas... Pero la celeridad éste año ha sido la nota dominante...

Un martes y trece como ha sido hoy me ha servido para retirar un papel que significa de nuevo, mi sitio en uno de los lugares con los que sueño durante todo el año...

Mi túnica se encuentra ya al aire bendito que nos colma la ciudad éstos días... Impregnándose de ésta cuaresma tan bonita que estamos viviendo...

Dentro de tres Lunes estaré como aquél niño que fui... Me levantaré pronto, rezaré y comeré antes de salir... Me haré la foto de rigor con mis padres y me entregaré a ella...

He estado varios años en el bendito exilio del cirio rojo... Y ahora vuelvo al blanco... Que ganas, tenía...

Un sitio entre ése río blanco que siembra cada Lunes Santo, la Salud por las calles de Sevilla, y de Triana...

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Londres

El Árbol de los Amigos...

La vida es como un río... quizás eso lo dé por hecho todo el mundo... quizás sea yo el extraño o el raro que la vea como un parque, un parque frondoso y lleno de árboles en el que un árbol trata de cada cosa, y otro de otra muy distinta... Hoy me he fijado en el árbol de los amigos, y he recapacitado sobre éste árbol, que siendo uno de los más grandes de mi parque, tiene muchas hojas de un color y otras de otro. Yo soy el tronco (sin afán de protagonismo), y hay diversas formas de ser amigo. Hay amigos que los llevas tan pegado al corazón, que forman una parte indisoluble de ti... Son unas ramas que salen del tronco, que ayudan a sostener la copa, cuando se acercan los días de viento, o las grandes lluvias. Son poco más que los dedos de mi mano, pero si ellos no estuvieran, éste tronco que les habla, sería más bien un hierbajo... Hay, otros amigos que salen de éstas ramas, son las ramitas, a los que quizás no veo en meses o en años, pero que siempre están ahí, y con 5 minutos...

Dos años de Viernes Santo...

Cuando era un infante (que no de España), los Viernes Santos eran bastante parecidos. Tardes moradas, de frío y siempre de un sabor añejo... Cosa que por entonces no sabía lo que significaba. A las 20h en el Triunfo... Carretería, Soledad, Cachorro, y a las 22h para la cuesta de San Gregorio, en la puerta de las Lapas. Allí esperábamos a La O. El Nazareno bajaba imponente la cuesta, con el paso tan leve que tiene, haciendo volar su túnica lisa de siempre. La Expectación volvía Miguel de Mañara y la Contratación era una plaza de Luz. Bajaba con música propia además del acompañamiento del Carmen de Salteras, puesto que esas caídas con flecos de "Bellota" eran la mejor música que un costalero. De allí, a la cuesta del Rosario. Donde todo se volvía de Silencio. Solo roto por los palermos de San Isidoro. ¡Que Hermandad! Desde principio a fin. La mires por donde la mires. Aires de otros tiempos encerrados en una burbuja que se torna en sueño atemporal. Después... el silencio ...