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Un camino a la verdad...

Hacía tiempo atrás que mi pluma se moría por escribir y dedicar algo profundo y bello para el tema que sacaré a colación.


Quizás, mi limitada prosa no haga gloria a algo profundo y bello. Pero al finalizar de leer ustedes ésta entrada, comprenderán a la perfección que el tema ya es Glorioso, profundo y bello, por encima de todo lo que pueda escribir un servidor...


Una vez, las disposiciones previas, comienzo...


La Religión actual carece de valores, carece de credo y carece de todos aquellos factores que puedan embarcarse dentro de la palabra Religión, y condescendientemente a la Fe.


Por ello, quiero recordar en ésta bitácora a una persona que, perteneciendo a la Iglesia Católica, significa mucho más para mí (y para Sevilla) que cualquier hombre falible que se siente en la Silla de San Pedro, o de San Isidoro...


Debía haberlo escrito antes... pero las labores no me lo han permitido así...


Hoy quiero hablar de Ángela Guerrero. Una mujer que nació en la decadente Sevilla de mediados del XIX... Y que será recordada por todos los Sevillanos hasta las postrimerías del tiempo, como "Santa Ángela de la Cruz" o como "Madre Angelita".


De familia muy humilde y sin formación por las causas del tiempo, comenzó a trabajar en un taller de zapatería para Doña Antonia Maldonado. Cerca de 1865 cae sobre la ciudad, una oleada del Cólera, que ataca predilectamente a los humildes corrales de vecinos, caidos en la miseria.


Tras ayudar fervientemente a hombres, mujeres y niños decide tomar los hábitos, yendo al Convento de San José del Carmen (las Teresas), donde le fue denegada la petición "por temor a que no pudiera soportar los duros menesteres del convento en su cuerpo menudo y débil".


Tras otro intento en el convento de la Caridad, decide ser monja de extramuros conventuales y "hacerse pobre con los pobres".


Junto a otras mujeres buenas, comienzan con el sueño de la Compañía de la Cruz, y tras tantos empeños consiguen un pequeño cuarto con cocina en la Calle San Luis, donde comienzan las labores de asistencia a los pobres Sevillanos.


Y a partir de ahí, la Compañía se va extendiendo hasta hoy con un millar de religiosos en España, Argentina, Italia y otros muchos lugares lejanos donde la Fe ya no pasa por la Iglesia Católica, la Fe pasa por la forma de hacer las cosas de Madre Angelita y de sus ángeles del Cielo,...


Esa forma que hace que Sevilla sea afortunada porque siempre cuando el Desamparo, la Pobreza, la Miseria, la Tristeza, la Enfermedad o la misma Muerte nos sorprendan en una esquina, ellas estarán ahí para demostrarnos que Dios es Amor, y que a través de las personas podemos llegar a Dios... Y por mucho que les cueste oírlo (= leerlo) no a través de la Iglesia...


Más me vale una mujer humilde que deja su vida, para dormir en madera, y para auxiliar a los ancianos de los que se olvidó el mundo... Que un hombre que es elegido por hombres, que lo hacen infalible, que vive en Roma, en un Palacio, alejado del Hambre, de la Pobreza y de las Miserias, que Santa Ángela hizo de ellas una Cruz, y ésa Cruz es el camino a la Verdad...


Una verdad que es que Dios es amor, y que lo podemos conocer a través de buenas personas que sin nada a cambio dan la vida por Sevilla cada día...



Un camino a la verdad que cumple 125 años...

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