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Una tarde de Mayo...

Será que no quiero darme cuenta de lo que pasa, o será que estoy tan ensimismado viendo pasar el tiempo, que no me doy cuenta de lo rápido que éste truhán pasa...

Parecía que era ayer, cuando el año décimo veía sus primeras tardes, como surgían nuevas vidas en plantas y árboles y cómo todo seguía su "lento" transcurrir... Todo parecía igual...

Ahora llega Mayo... Ya está aquí... Ahora es cuando vuelvo a ver que en el cielo las tardes se dibujan con colores distintos, y que me recuerdan a otras cosas... Me recuerda a una cara que con su vista baja, sonríe sabiendo que las tardes de Mayo son su imperio. Sonríe sabiendo que las curvas sin iguales de su figura se dibujan en el cielo con colores que si son iguales a antaño. Sonríe sabiendo que el Sol la viste, la Luna se tumbó a sus pies, y las Estrellas la coronaron, porque no podía ser de otra manera...

Ante la melancolía de éste tiempo, y su "lento" transcurrir, su sonrisa vuelve, y baja de su altar basilical, para rescatarme del sueño que creía vivir, y que ya se torna en realidad...

Ya baja por sus rosas, y celestes tardes de Mayo... su dulzura y su sonrisa ya dibuja el color de la vida... Despierta en las flores el mejor de los aromas... Deja que pase el tiempo tranquilo a tus plantas, y que te lleves mi alma, para volver a disfrutar de tu Sonrisa...

Sonrisa que sin saberlo, desde chico se llevó mi alma, y cada tarde de Mayo hace que la recupere y me acuerde de tu nombre... Auxiliadora...

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